TRABAJO
PRACTICO DE PRACTICAS DEL LENGUAJE
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Fecha de entrega de
acuerdo a la próxima entrega de alimentos |
ALUMNOS DE 4 AÑO B EP 75 Naciones unidas
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Las narraciones con animales
han cautivado a los públicos de todos los tiempos y todas las edades. En Cuentos de la selva, el
escritor uruguayo Horacio Quiroga, nos abre la puerta a la inconmensurable
naturaleza de la selva misionera. Sus protagonistas, animales y hombres,
atraviesan historias de humor y tragedia en un escenario de hermosos
paisajes. |
Disfrutemos
uno de esos cuentos:
“Las
medias de los flamencos”.
Horacio
Quiroga pintó con letras los paisajes verdes y colorados de Misiones y le dio
la palabra a su fauna para apropiarse de un mundo y hacer aflorar las emociones
y pasiones humanas más básicas y profundas.
Leé el cuento “Las medias de los flamencos”.
Te dejo el audio para que escuches esta bonita
historia donde animales de la selva hablan, sienten, mienten y burlan...
·
https://soundcloud.com/deppba/las-medias-de-los-flamencos
·
https://youtu.be/BP6ygofmIe4
Escucharlo una vez luego volvé a hacerlo y
tratá de seguir el texto con la vista.
Las medias de los flamencos
Cierta vez las
víboras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y a los sapos, a los
flamencos, y a los yacarés y a los peces. Los peces, como no caminan, no
pudieron bailar; pero siendo el baile a la orilla del río, los peces estaban
asomados a la arena, y aplaudían con la cola. Los yacarés, para adornarse
bien, se habían puesto en el pescuezo un collar de plátanos, y fumaban cigarros
paraguayos. Los sapos se habían pegado escamas de peces en todo el cuerpo, y
caminaban meneándose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios por la
orilla del río, los peces les gritaban haciéndoles burla. Las ranas se habían
perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Además, cada una llevaba
colgada, como un farolito, una luciérnaga que se balanceaba. Pero las que
estaban hermosísimas eran las víboras. Todas, sin excepción, estaban vestidas
con traje de bailarina, del mismo color de cada víbora. Las víboras coloradas
llevabanuna pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las
amarillas, otra de tul amarillo; y las yararás, una pollerita de tul gris
pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza, porque así es el color de las
yararás. Y las más espléndidas de todas eran las víboras de coral, que estaban
vestidas con larguísimas gasas rojas, y negras, y bailaban como serpentinas.
Cuando las víboras danzaban y daban vueltas apoyadas en la punta de la cola,
todos los invitados aplaudían como locos. Sólo los flamencos, que entonces
tenían las patas blancas, y tienen ahora como antes la nariz muy gruesa y
torcida, sólo los flamencos estaban tristes, porque como tienen muy poca
inteligencia, no habían sabido cómo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y
sobre todo el de las víboras de coral. Cada vez que una víbora pasaba por
delante de ellos, coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentinas, los
flamencos se morían de envidia. Un flamenco dijo entonces: –Yo sé lo que vamos
a hacer. Vamos a ponernos medias coloradas, blancas y negras, y las víboras de
coral se van a enamorar de nosotros. Y levantando todos juntos el vuelo,
cruzaron el río y fueron a golpear en un almacén del pueblo. –¡Tan-tan!
–pegaron con las patas. –¿Quién es? –respondió el almacenero. –Somos los
flamencos. ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras? –No, no hay –contestó el
almacenero–. ¿Están locos? En ninguna parte van a encontrar medias así.
Los flamencos fueron entonces a otro almacén.
–¡Tan-tan! ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras? El almacenero contestó:
– ¿Cómo dice? ¿Coloradas, blancas y negras? No hay medias así en ninguna parte.
Ustedes están locos. ¿Quiénes son? –Somos los flamencos –respondieron ellos. Y
el hombre dijo: –Entonces son con seguridad flamencos locos. Fueron a otro
almacén. –¡Tan-tan! ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras? El almacenero
gritó: –¿De qué color? ¿Coloradas, blancas y negras? Solamente a pájaros
narigudos como ustedes se les ocurre pedir medias así. ¡Váyanse en seguida! Y
el hombre los echó con la escoba. Los flamencos recorrieron así todos los almacenes,
y de todas partes los echaban por locos. Entonces un tatú, que había ido a
tomar agua al río se quiso burlar de los flamencos y les dijo, haciéndoles un
gran saludo: –¡Buenas noches, señores flamencos! Yo sé lo que ustedes buscan.
No van a encontrar medias así en ningún almacén. Tal vez haya en Buenos Aires,
pero tendrán que pedirlas por encomienda postal. Mi cuñada, la lechuza, tiene
medias así. Pídanselas, y ella les va a dar las medias coloradas, blancas y
negras. Los flamencos le dieron las gracias, y se fueron volando a la cueva de
la lechuza. Y le dijeron: –¡Buenas noches, lechuza! Venimos a pedirte las
medias coloradas, blancas y negras. Hoy es el gran baile de las víboras, y si
nos ponemos esas medias, las víboras de coral se van a enamorar de nosotros.
–¡Con mucho gusto! –respondió la lechuza–. Esperen un segundo, y vuelvo
enseguida. Y echando a volar, dejó solos a los flamencos; y al rato volvió con
las medias. Pero no eran medias, sino cueros de víboras de coral, lindísimos
cueros recién sacados a las víboras que la lechuza había cazado. –Aquí están
las medias –les dijo la lechuza–. No se preocupen de nada, sino de una sola
cosa: bailen toda la noche, bailen sin parar un momento, bailen de costado, de
cabeza, como ustedes quieran; pero no paren un momento, porque en vez de bailar
van entonces a llorar. Pero los flamencos, como son tan tontos, no comprendían
bien qué gran peligro había para ellos en eso, y locos de alegría se pusieron
los cueros de las víboras como medias, metiendo las patas dentro de los cueros,
que eran como tubos. Y muy contentos se fueron volando al baile. Cuando vieron
a los flamencos con sus hermosísimas medias, todos les tuvieron envidia. Las
víboras querían bailar con ellos únicamente, y como los flamencos no dejaban un
instante de mover las patas, las víboras no podían ver bien de qué estaban
hechas aquellas preciosas medias. Pero poco a poco, sin embargo, las víboras
comenzaron a desconfiar.
Cuando los flamencos pasaban bailando al lado de
ellas, se agachaban hasta el suelo para ver bien. Las víboras de coral, sobre
todo, estaban muy inquietas. No apartaban la vista de las medias, y se
agachaban también tratando de tocar con la lengua las patas de los flamencos,
porque la lengua de la víbora es como la mano de las personas. Pero los
flamencos bailaban y bailaban sin cesar, aunque estaban cansadísimos y ya no
podían más. Las víboras de coral, que conocieron esto, pidieron en seguida a
las ranas sus farolitos, que eran bichitos de luz, y esperaron todas juntas a
que los flamencos se cayeran de cansados. Efectivamente, un minuto después, un
flamenco, que ya no podía más, tropezó con un yacaré, se tambaleó y cayó de
costado. En seguida las víboras de coral corrieron con sus farolitos y
alumbraron bien las patas del flamenco. Y vieron qué eran aquellas medias, y
lanzaron un silbido que se oyó desde la otra orilla del Paraná. –¡No son
medias! –gritaron las víboras–. ¡Sabemos lo que es! ¡Nos han engañado! ¡Los
flamencos han matado a nuestras hermanas y se han puesto sus cueros como
medias! ¡Las medias que tienen son de víboras de coral! Al oír esto, los
flamencos, llenos de miedo porque estaban descubiertos, quisieron volar; pero
estaban tan cansados que no pudieron levantar una sola pata. Entonces las víboras de coral se
lanzaron sobre ellos, y enroscándose en sus patas les deshicieron a mordiscones
las medias. Les arrancaron las medias a pedazos, enfurecidas y les mordían
también las patas, para que murieran. Los flamencos, locos de dolor, saltaban
de un lado para otro sin que las víboras de coral se desenroscaran de sus
patas, hasta que al fin, viendo que ya no quedaba un solo pedazo de medias, las
víboras los dejaron libres, cansadas y arreglándose las gasas de sus trajes de
baile. Además, las víboras de coral estaban seguras de que los flamencos iban a
morir, porque la mitad, por lo menos, de las víboras de coral que los habían
mordido eran venenosas. Pero los flamencos no murieron. Corrieron a echarse al
agua, sintiendo un grandísimo dolor y sus patas, que eran blancas, estaban
entonces coloradas por el veneno de las víboras. Pasaron días y días, y siempre
sentían terrible ardor en las patas, y las tenían siempre de color de sangre,
porque estaban envenenadas. Hace de esto muchísimo tiempo. Y ahora todavía
están los flamencos casi todo el día con sus patas coloradas metidas en el
agua, tratando de calmar el ardor que sienten en ellas. A veces se apartan de
la orilla, y dan unos pasos por tierra, para ver cómo se hallan. Pero los
dolores del veneno vuelven enseguida, y corren a meterse en el agua. A veces el
ardor que sienten es tan grande, que encogen una pata y quedan así horas
enteras, porque no pueden estirarla.
Esta es la historia de los flamencos, que antes tenían
las patas blancas y ahora las tienen coloradas. Todos los peces saben por qué
es, y se burlan de ellos. Pero los flamencos, mientras se curan en el agua, no
pierden ocasión de vengarse, comiéndose a cuanto pececito se acerca demasiado
a burlarse de ellos.
* Ahora te propongo pensar sobre esta historia. Si la leíste con alguien
más, será una buena oportunidad para intercambiar opiniones.
Anotá todas las respuestas en
tu carpeta o cuaderno para compartirlas cuando vuelvas a la escuela.
1. Los
flamencos de este cuento son bastante especiales. ¿Por qué salieron a buscar
medias coloradas, blancas y negras?
2. Al final
del cuento el autor cuenta que los peces saben algo de los flamentos ¿Qué es lo que saben los peces?
3. El
narrador explica que las medias de los flamencos eran “hermosísimas”. ¿Creés
que eran tan hermosas?
4.
Finalmente… ¿cómo lograron los flamencos salvar sus vidas?
Releer
partes de la historia para analizar características de los personajes
Ya habrás
observado que en este relato, los flamencos, son los protagonistas de una historia marcada por la
envidia y la búsqueda testaruda de la belleza... También cobran protagonismo
otros animales de la selva que parecen hablar(nos) de nuestros propios miedos,
placeres, disputas, juegos, alegrías y tristezas.
Escribir
sobre los personajes
Te
proponemos escribir en torno a los personajes de esta historia y también sobre
otros que podrían ser protagonistas en Cuentos de la selva.
1. Volvé a releer el cuento y contanos cómo
son y cómo se adornaron estos personajes
para divertirse en el baile.
Las ranas-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Los sapos-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Los
yacarés-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
¿Por qué
dice el narrador que los flamencos intentan desesperadamente adornarse para la
fiesta de las víboras?. ¿Qué motivo tenían?.
¿Y creés
que los flamencos tenían la intención de molestar a las víboras? Contame cómo
te das cuenta de sus intenciones.
Busca
imágenes e información de Flamencos en su hábitat real . Realiza en hoja
de dijujo una ilustración que refleje alguna parte del cuento
. Ahora pensá ¿qué tienen en común estos
cuentos con el cuento “Las medias de los flamencos”? anota el nombre de los personajes que te parece que
se relacionan por lo que sienten o son.
Las
medias de los flamencos /// Blancanieves y los siete enanitos
Sienten
envidia
Son
vanidosas o vanidosos
Buscan la
belleza

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