CONTINUIDAD PEDAGÓGICA PRÁCTICAS DEL LENGUAJE
FECHA 12 / 4 /2021
LA TORTUGA
GIGANTE. Ejercicios de lectura
comprensiva
Horacio Quiroga
(1879-1937)
LA
TORTUGA GIGANTE (Cuentos de la
selva, 1918)
Había una vez un hombre que vivía en
Buenos Aires, y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador.
Pero un día se enfermó, y los médicos le dijeron que solamente yéndose al campo
podría curarse. Él no quería ir, porque tenía hermanos chicos a quienes daba de
comer; y se enfermaba cada día más. Hasta que un amigo suyo, que era director
del Zoológico, le dijo un día:
—Usted es amigo mío, y es un hombre bueno y trabajador. Por eso quiero que se
vaya a vivir al monte, a hace mucho ejercicio al aire libre para curarse. Y
como usted tiene mucha puntería con la escopeta, cace bichos del monte para
traerme los cueros, y yo le daré plata adelantada para que sus hermanitos
puedan comer bien.
El hombre enfermo aceptó, y se fue a vivir al monte, lejos, más lejos que
Misiones todavía. Hacía allá mucho calor, y eso le hacía bien.
Vivía solo en el bosque, y él mismo se cocinaba. Comía pájaros y bichos del
monte, que cazaba con la escopeta, y después comía frutos. Dormía bajo los
árboles, y cuando hacía mal tiempo construía en cinco minutos una ramada con
hojas de palmera, y allí pasaba sentado
muy contento en medio del bosque que bramaba con el viento y la lluvia.
Había hecho un atado con los cueros de los animales, y lo llevaba al hombro.
Había también agarrado vivas muchas víboras venenosas, y las llevaba dentro de
un gran mate, porque allá hay mates tan grandes como una lata de kerosene.
El hombre tenía otra vez buen color, estaba fuerte y tenía apetito.
Precisamente un día que tenía mucha hambre, porque hacía dos días que no cazaba
nada, vio a la orilla de una gran laguna un tigre enorme que quería comer una
tortuga, y la ponía parada de canto para meter dentro una pata y sacar la carne
con las uñas. Al ver al hombre el tigre lanzó un rugido espantoso y se lanzó de
un salto sobre él. Pero el cazador, que tenía una gran puntería, le apuntó
entre los dos ojos, y le rompió la cabeza. Después le sacó el cuero, tan grande
que él solo podría servir de alfombra para un cuarto.
—Ahora —se dijo el hombre—, voy a comer tortuga, que es una carne muy rica.
Pero cuando se acercó a la tortuga, vio que estaba ya herida, y tenía la cabeza
casi separada del cuello, y la cabeza colgaba casi de dos o tres hilos de carne.
A pesar del hambre que sentía, el hombre tuvo lástima de la pobre tortuga, y la
llevó arrastrando con una soga hasta su ramada y le vendó la cabeza con tiras
de género que sacó de su camisa, porque no tenía más que una sola camisa, y no
tenía trapos. La había llevado arrastrando porque la tortuga era inmensa, tan
alta como una silla, y pesaba como un hombre.
La tortuga quedó arrimada a un rincón, y allí pasó días y días sin moverse.
El hombre la curaba todos los días, y después le daba golpecitos con la mano sobre el lomo.
La tortuga sanó por fin. Pero entonces fue el hombre quien se enfermó. Tuvo fiebre, y le dolía todo el cuerpo.
Después no pudo levantarse más. La fiebre aumentaba siempre, y la garganta le quemaba de tanta sed. El hombre comprendió entonces que estaba gravemente enfermo, y habló en voz alta, aunque estaba solo, porque tenía mucha fiebre.
—Voy a morir —dijo el hombre—. Estoy solo, ya no puedo levantarme más, y no tengo quien me dé agua, siquiera. Voy a morir aquí de hambre y de sed.
Y al poco rato la fiebre subió más aún, y perdió el conocimiento.
Pero la tortuga lo había oído, y entendió lo que el cazador decía. Y ella pensó entonces:
—El hombre no me comió la otra vez, aunque tenía mucha hambre, y me curó. Yo le voy a curar a él ahora.
Fue entonces a la laguna, buscó una cáscara de tortuga chiquita, y después de limpiarla bien con arena y ceniza la llenó de agua y le dio de beber al hombre, que estaba tendido sobre su manta y se moría de sed. Se puso a buscar enseguida raíces ricas y yuyitos tiernos, que le llevó al hombre para que comiera. El hombre comía sin darse cuenta de quién le daba la comida, porque tenía delirio con la fiebre y no conocía a nadie.
Todas las mañanas, la tortuga recorría el monte buscando raíces cada vez más ricas para darle al hombre, y sentía no poder subirse a los árboles para llevarle frutas.El cazador comió así días y días sin saber quién le daba la comida, y un día recobró el conocimiento. Miró a todos lados, y vio que estaba solo, pues allí no había más que él y la tortuga, que era un animal. Y dijo otra vez en voz alta:
—Estoy solo en el bosque, la fiebre va a volver de nuevo, y voy a morir aquí, porque solamente en Buenos Aires hay remedios para curarme. Pero nunca podré ir, y voy a morir aquí.
Pero también esta vez la tortuga lo había oído, y se dijo:
—Si queda aquí en el monte se va a morir, porque no hay remedios, y tengo que llevarlo a Buenos Aires.
Dicho esto, cortó enredaderas finas y fuertes, que son como piolas, acostó con mucho cuidado al hombre encima de su lomo, y lo sujetó bien con las enredaderas para que no se cayese. Hizo muchas pruebas para acomodar bien la escopeta, los cueros y el mate con víboras, y al fin consiguió lo que quería, sin molestar al cazador, y emprendió entonces el viaje.
La tortuga, cargada así, caminó, caminó y caminó de día y de noche. Atravesó montes, campos, cruzó a nado ríos de una legua de ancho, y atravesó pantanos en que quedaba casi enterrada, siempre con el hombre moribundo encima. Después de ocho o diez horas de caminar, se detenía, deshacía los nudos, y acostaba al hombre con mucho cuidado, en un lugar donde hubiera pasto bien seco.
Iba entonces a buscar agua y raíces tiernas, y le daba al hombre enfermo. Ella comía también, aunque estaba tan cansada que prefería dormir.
A veces tenía que caminar al sol; y como era verano, el cazador tenía tanta fiebre que deliraba y se moría de sed. Gritaba: ¡agua!, ¡agua!, a cada rato. Y cada vez la tortuga tenía que darle de beber.
Así anduvo días y días, semana tras semana.
Cada vez estaban más cerca de Buenos Aires, pero también cada día la tortuga se
iba debilitando, cada día tenía menos fuerza, aunque ella no se quejaba. A
veces se quedaba tendida, completamente sin fuerzas, y el hombre recobraba a
medias el conocimiento. Y decía, en voz alta:
—Voy a morir, estoy cada vez más enfermo, y sólo en Buenos Aires me podría
curar. Pero voy a morir aquí, solo, en el monte.
Él creía que estaba siempre en la ramada, porque no se daba cuenta de nada. La
tortuga se levantaba entonces, y emprendía de nuevo el camino.
Pero llegó un día, un atardecer, en que la pobre tortuga no pudo más. Había
llegado al límite de sus fuerzas, y no podía más. No había comido desde hacía
una semana para llegar más pronto. No tenía más fuerza para nada.
Cuando cayó del todo la noche, vio una luz lejana en el horizonte, un
resplandor que iluminaba el cielo, y no supo qué era. Se sentía cada vez más
débil, y cerró entonces los ojos para morir junto con el cazador, pensando con
tristeza que no había podido salvar al hombre que había sido bueno con ella.
Y sin embargo, estaba ya en Buenos Aires, y ella no lo sabía. Aquella luz que
veía en el cielo era el resplandor de la ciudad, e iba a morir cuando estaba ya
al fin de su heroico viaje.
Pero un ratón de la ciudad —posiblemente el ratoncito Pérez— encontró a los dos
viajeros moribundos.
— ¡Qué tortuga! —dijo el ratón—. Nunca he visto una tortuga tan grande. ¿Y eso
que llevas en el lomo, qué es? ¿Es leña?
—No —le respondió con tristeza la tortuga—. Es un hombre.
— ¿Y adónde vas con ese hombre? —añadió el curioso ratón.
—Voy... voy... Quería ir a Buenos Aires —respondió la pobre tortuga en una voz
tan baja que apenas se oía—. Pero vamos a morir aquí,
— ¡Ah, zonza, zonza! —dijo riendo el ratoncito—. ¡Nunca vi una tortuga más
zonza! ¡Si ya has llegado a Buenos Aires! Esa luz que ves allá, es Buenos
Aires.
Al oír esto, la tortuga se sintió con una fuerza inmensa, porque aún tenía
tiempo de salvar al cazador, y emprendió la marcha.
Y cuando era de madrugada todavía, el director del Jardín Zoológico vio llegar
a una tortuga embarrada y sumamente flaca, que traía acostado en su lomo y
atado con enredaderas, para que no se cayera, a un hombre que se estaba
muriendo. El director reconoció a su amigo, y él mismo fue corriendo a buscar
remedios, con los que el cazador se curó enseguida.
Cuando el cazador supo cómo lo había salvado la tortuga, cómo había hecho un
viaje de trescientas leguas para que tomara remedios, no quiso separarse más de
ella. Y como él no podía tenerla en su casa, que era muy chica, el director del
Zoológico se comprometió a tenerla en el Jardín, y a cuidarla como si fuera su
propia hija.
Y así pasó. La tortuga, feliz y contenta con el cariño que le tienen, pasea por
todo el jardín, y es la misma gran tortuga que vemos todos los días comiendo el
pastito alrededor de las jaulas de los monos.
REDACTA
BREVEMENTE EN LA CARPETA (no contestes las preguntas, debes realizar una
redacción teniendo en cuentas esas preguntas)
1) ¿De
qué trata el Argumento de la historia?
2) ¿Quiénes son los Personajes principales?
3) ¿Quiénes son los personajes secundarios?
4)
Temática.
CONTINUIDAD PEDAGÓGICA DE CIENCIAS NATURALES, 5to A, B y C
13/04/21
SISTEMA EXCRETOR
1)
OBSERVA
EL VIDEO Y TOMA NOTA DE LOS MAS IMPORTANTE:
ESCRIBE
TUS NOTAS EN LA CARPETA.
2)
COMPLETA
LUEGO DE HABER OBSERVADO EL VIDEO :
1)
COMPLETA LOS ESPACIOS VACIOS:
A) LAS ARTERIAS RENALES TRANSPORTAN SANGRE CON AGUA Y MINERALES EN EXCESO HACIA LOS……………………………………….
B) LOS DOS………………………. FILTRAN LA SANGRE.COMO RESULTADO DE ESTE FILTRADO SE OBTIENE UN LIQUIDO LLAMADO………………………………..
C) LOS……………………………………………….SON DOS TUBOS QUE CONDUCEN LA ORINA DESDE LOS RIÑONES HASTA LA VEJIGA.
D) EN LA………………………………………………SE ALMACENA LA ORINA.CUANDO LA…………………SE LLENA, SE PRODUCE LA SENSACION DE ORINAR.
E) LA…………………………………………ES UN TUBO DELGADO, QUE CONDUCE LA ORINA DESDE LA…………………………HASTA LA SALIDA AL EXTERIOR.
CONTINUIDAD
PEDAGÓGICA DE CIENCIAS SOCIALES DE 5to año
15/04/2021
Argentina, un país con historia
La Argentina comenzó a organizarse como un
país independiente y soberano, recién hacia la segunda mitad del siglo XIX,
producto de largos y profundos conflictos internos. Como país, fue atravesando
diversas vicisitudes en términos políticos y territoriales. Muchas de las
regiones que formaban parte de él en 1816, actualmente son países
independientes. Todos ellos fueron formando, simultáneamente, un Estado, un
territorio y una sociedad.
·
Observen
los siguientes mapas y escriban en sus carpetas o cuadernos, ¿qué cambios y
permanencias en el territorio pueden identificar?
·
Nombren
algunos de los países que conozcan y las provincias en las que se divide
actualmente la Argentina.
El
territorio
Uno de los elementos más importante para la
existencia de un país es el territorio. Las personas adoptan diferentes
estrategias para delimitar el área en la que habitan: alambrar un terreno para
impedir que los animales se mezclen o plantar una línea de árboles para separar
una huerta de la de los vecinos, son modos de demarcación y organización de un
territorio. Esta es una estrategia que también adoptan los países, entre ellos,
la Argentina. A lo largo de su historia, el Estado argentino logró controlar
una extensa superficie terrestre; es decir, un territorio político, sobre el
cual un Estado ejerce poder. A cada Estado le corresponde un territorio. La
Argentina, como Estado independiente y soberano, fue separando su propio
territorio de los Estados vecinos, demarcando límites a través del tiempo.
Tiene una capital nacional y una
división del territorio en unidades más pequeñas llamadas provincias.
·
¿Cuántas
son las provincias argentinas? ¿Cuánto hace que son esas? Anoten sus respuestas
en sus carpetas o cuadernos.
¿Cómo
se representan los países / Estados y sus territorios?
A través de los mapas. Dijimos que estos eran representaciones gráficas en una
superficie plana y a escala. Esto quiere decir que los mapas no son la realidad
misma sino una representación de grandes espacios en porciones pequeñas, que
deben guardar cierta relación con la realidad. Por eso es que decimos que se
hacen “a escala”. Estas representaciones no se confeccionan de cualquier manera
ni las hace cualquier persona sino que son el resultado de convenciones y
acuerdos sociales.
Los hay de muchos tipos, según la
información que quieren mostrar. Hasta ahora estuvieron trabajando con mapas
políticos que representan a los países y abarcan una determinada porción
terrestre. Allí se simbolizan sus
límites internacionales con punto y raya y los límites internos con líneas punteadas o continuas. Cuando se trata
de la capital de un país,
normalmente se indica con un punto mayor, rodeado por un círculo; en cambio,
las capitales de cada provincia se representan con puntos más pequeños. Esos
símbolos son parte de las convenciones que les nombramos anteriormente.
·
Vuelvan
al mapa bicontinental de la Argentina actual. A partir de él escriban en sus
carpetas o cuadernos todos los elementos que nombramos como convenciones:
indiquen el nombre de la capital de la Argentina, los de los países “vecinos” y
las capitales de las provincias.
A
modo de síntesis
Es posible afirmar que hasta aquí
trabajamos la idea de país, territorio,
mapa, límites, provincias y capitales. ¿Se animan a decir qué era cada uno
y poner un ejemplo?
Podemos agregar la idea de frontera que, si
bien pareciera ser lo mismo que el límite, no lo es. La frontera es un espacio que separa un país de otro pero también, un
lugar de intercambio. Por ejemplo, en la Argentina, en la ciudad de La Quiaca
(provincia de Jujuy), los argentinos se encuentran cotidianamente con los
bolivianos. En esos lugares, que se llaman pasos fronterizos, se ubican
destacamentos de la Gendarmería Nacional, de la Aduana y de Migraciones. Estas
oficinas de la administración pública se ocupan de controlar el movimiento de
personas y objetos a través de la frontera. En este caso, entre la Argentina y
Bolivia. Existen zonas de frontera en los que las personas hablan idiomas
“cruzados”. Por ejemplo, en algunas se habla español y portugués en el mismo
lugar. Ese es el caso de la frontera entre la provincia de Misiones y Brasil.
Allí, muchos maestros de escuela, cruzan de un país al otro para dar clase de
ambos idiomas, algunos días de la semana.
CONTINUIDAD PEDAGÓGICA
DE MATEMÁTICA, 5to A, B y C
FECHA: 16/04/2021
Lectura y escritura de números
1. La siguiente tabla contiene la cantidad de habitantes de las provincias argentinas y de la CABA, según los censos de 1991 y de 2001
Con esa información, completa los números que faltan en la tabla
b) Según el censo del 2001, ¿Cuál es el distrito argentino con mayor
población? ¿Y el de menor población?
c) ¿Hay algún distrito que haya disminuido su población entre el
censo de 1991 y el del 2001? Si es así,
¿cuál?
d) Guiándote por el censo del 2001, ordena las cinco provincias
menos pobladas, comenzando por la menos
poblada.
e) Escribí la población de esas cinco provincias, en letras.
f) Ahora, escribí el nombre de las cinco provincias más pobladas,
también comenzando por la menos poblada.
g) Escribí la población de estas provincias, en letras.
2. A continuación, hay una lista de números de 6 cifras. Cada uno de
ellos está incompleto.
a) ¿Será posible que al completarlos alguno sea el ciento veinte mil
ocho? Intenta responder sin completar los números. Luego, sí complétalos.
12 __ __ 80 120 __ __
8 121 __ __ 8
1 __ 208 __ 128 __ __
__ __ __ 1 __ 08
b) Completando alguno de los números anteriores, ¿se podrá obtener
el ciento veinte mil ochenta?
3. ¿Cuál de los siguientes números es el tres millones cuatrocientos
veinte mil ciento ochenta? Señalalo.
3.042.108
3.420.108 3.421.800 3.420.180 420.000.180 34.020.180
4. Escribe con números las siguientes cantidades:
Tres millones ocho:
___________________________________________________________________.
Tres millones ochenta: _________________________________________________________________.
Tres millones ochocientos:
_____________________________________________________________.
Tres millones ocho mil:
________________________________________________________________.
Tres millones ochenta mil:
_____________________________________________________________.
Tres millones ochocientos mil:
__________________________________________________________
5) escribe adónde ves números grandes con la cifra del millón. Busca
5 ejemplos
6) Escribe como se lee
3.456.892=
8.342.980=
23.934.890=
24.876.234=
112.892.982=
109.902.903=
7) Ordena de menor a mayor los números anteriores





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